Feliz Año Nuevo
Termina un año muy difícil para todos. La pandemia del Corona virus marcó significativamente la agenda de este año. Nuestros misioneros, a pesar de las limitaciones que impone la pandemia, han estado cerca de los que sufren, de los enfermos, de los más pobres. Gracias a la generosidad de muchos benefactores, han organizado programas de ayuda y asistencia, y con creatividad han procurado que nadie se acueste con hambre en muchas de nuestras misiones; con dedicación, han llevado pan y medicinas a muchas aldeas olvidadas, a muchos pueblos que se han visto seriamente afectados en los ya largos meses de pandemia.
Por estas y otras tantas razones, queremos dar gracias a Dios por el año que termina, Él, ha caminado con nosotros, su presencia ha alimentado y fortalecido nuestra vocación misionera. Gracias también a nuestros benefactores, familiares y amigos, a todos aquellos, que ni siquiera en tiempos de pandemia se olvidan de nosotros. Gracias a tantos amigos del Seminario de Misiones, que siguen acompañando nuestro trabajo con sus oraciones, con su amistad y su cercanía, con sus donaciones, que Dios recompense su generosidad y cariño.
Hace apenas unos días el papa Francisco promulgó la encíclica Fratelli tutti, en donde nos recuerda insistentemente que la fraternidad y la amistad social son las vías indicadas para construir un mundo mejor, más justo y pacífico, y en donde reafirma vehementemente el no a la guerra y la globalización de la indiferencia. Encíclica que esperamos, ilumne la caminada del nuevo año. El segundo capítulo de la Encíclica titulado “Un extraño en el camino”, está dedicado a la figura evangélica del Buen Samaritano en él el Papa destaca que, en una sociedad enferma que da la espalda al dolor y es “analfabeta” en el cuidado de los débiles y frágiles, todos estamos llamados – al igual que el buen samaritano – a estar cerca del otro, superando prejuicios, intereses personales, barreras históricas o culturales. Todos, de hecho, somos corresponsables en la construcción de una sociedad que sepa incluir, integrar y levantar a los que han caído o están sufriendo. El amor construye puentes y estamos “hechos para el amor”, añade el Papa, exhortando en particular a los cristianos reconocer a Cristo en el rostro de todos los excluidos.
Una vez más gracias a todos los que nos han acompañado a lo largo de este año, con ustedes queremos seguir llevando buenas noticas más allá de las fronteras.
Feliz Navidad, Feliz Año Nuevo.
MISIONEROS DE YARUMAL





