| Brasilia (Agencia Fides) – El Año Nacional de los Laicos «ha sido un tiempo de gracia dedicado a profundizar la vocación, la identidad y la misión laical no sólo entre y para los laicos, sino junto con toda la Iglesia», y continuará con una formación más capilar y profunda, para que los laicos sean protagonistas activos en la evangelización y en la construcción de una convivencia más humana, justa y fraterna, conscientes de su ser «sujetos eclesiales y sociales». Con estas palabras, Marilza Lopes Schuina, presidenta del Consejo Nacional de Laicos de Brasil (CNLB), explicó a la Agencia Fides lo que la Iglesia en Brasil experimenó durante el año que terminó en la solemnidad de Cristo Rey (ver Fides 11/11/2017 y 26/10/2017). A nivel regional, diocesano y parroquial se reflexionó sobre el papel de los laicos y se crearon nuevos consejos laicales en las diócesis y parroquias donde aún no estaban activos, con la propuesta de involucrarse en la vida de la ciudad y en la gestión pública. El presidente del CNLB admitió que «el protagonismo de los laicos se ve más que nada en los servicios pastorales dentro de la vida eclesial, donde no siempre son reconocidos y tienen, de hecho, poca implicación en los espacios de toma de decisiones». Según Schuina, es necesaria «una mayor participación en los consejos pastorales y económicos, en las asambleas y en las iniciativas de la Iglesia que están saliendo, ámbitos en los que los laicos pueden hacer grandes aportaciones». «El laico es un sujeto eclesial y social, que no debe actuar sólo ad intra. Su misión es clara: ser una presencia profética, sacerdotal y real activa en el tejido social; y tiene un potencial enorme, porque el laico es la Iglesia en los ámbitos de la sociedad a los que no llega el clero», sostuvo Lopes Schuina. En este sentido, en el ‘Año del Laicado’ se hicieron avances en la comprensión de la misión de los laicos. «En todo lo que se ha hecho ha habido la intención de no limitarnos al aspecto festivo, sino de pasar de la reflexión a la acción», añadió la presidenta del CNLB. Todavía hay muchos que «se sienten a gusto yendo a misa y haciendo caridad. Pero la llamada del laico es una llamada, que es más que una invitación. Para evitar la esterilidad de la vocación laical, la invitación es a abrirse al otro, lo que significa abrirse a Dios, camino de realización y de felicidad personal. Entonces, en la acción, el espíritu se manifiesta. En la respuesta a la convocatoria, la gracia actúa, concluyó Schuina. |
La Iglesia relanza la misión de los laicos en la sociedad y en la participación ciudadana
