Mi nombre es misión

Elegidos y enviados para dar buenos frutos y que permanezcan.

Ustedes no me eligieron a mi; he sido yo quien los eligió a ustedes y los preparé  para que vayan  y den fruto, y ese fruto permanezca.  Juan 15,16a

Nuestra tarea  permanente, es la  misión  de anunciar a Jesucristo y su Reino, que permanece en el corazón de cada evangelizado, en el compromiso de compartir con alegría sueños y esperanzas de nuestros pueblos.

Exige vocación, fe, perseverancia, generosidad en la entrega, servicio a los pobres, inculturación, amor por la entrega del  Evangelio, con celo, hasta el sacrificio.

Lentos, al ritmo de nuestras culturas a las que hemos sido enviados, pero seguros, firmes, aún en medio de las limitaciones personales y económicas.

Vivencia y testimonio del misionero, es la prioridad para que la evangelización llegue con toda la fuerza del Espíritu santo a nuestros hermanos con quienes compartimos una misma fe, una misma esperanza, hechas caridad en la entrega generosa de cada misionero.

Realización en gozo y esperanza en el surgir de pequeñas comunidades, como respuesta a la llamada de ser hijos, familia de Dios, Iglesia.

Anuncio del Reino de Dios, en cada acción, gesto y detalle por calmar el hambre y la sed de Dios en cada una de las personas con quienes compartimos esta aventura, tan corta, pero tan importante, que es la vida.

Gratitud a Dios por el llamado a la misión, y misión de hacer nuevos hijos, para Dios y par la Iglesia.

Como Instituto de misiones Extranjeras de Yarumal, estamos en salida misionera, sueño y realidad de nuestro padre fundador: Venerable Monseñor Miguel Ángel Builes Gómez, Obispo misionero de Colombia. Realizándose este sueño de Builes, Fundador, el  4 de mayo de 1970, cuando los primeros Misioneros Javerianos de Yarumal, salieron de Colombia para Cotagaita, Bolivia, entre risa y cantos, en obediencia al mandato misionero de Jesús : Vayan,  pues,  y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el nombre del Padre y del Hijo y del  Espíritu santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia. Mateo 28,19-20

Y la misión se prolongó a través de la historia del Instituto, quien enviaba misioneros a estas lejanas tierras, ricas en valores culturales, abonadas para la siembra de la palabra de Dios y la Fe, en espera de su buena cosecha.

Son cincuenta años de presencia misionera en Bolivia, desde su llegada a Cotagaita, cuya fiesta no se pudo celebrar por la riada que sufrió en febrero de este año y luego la pandemia.

Compromiso de todos los mxy, familias misioneras, laicos mxy, nuestros generosos bienhechores, nuestro Instituto IMEY a la Cabeza, de construir la casa parroquial de Cotagaita, con el aporte económico y las ayudas generosas de instituciones.

Huellas imborrables han dejado  en lo más profundo del corazón de los cotagaiteños y  bolivianos por parte de los mxy , que han trabajado  con gusto  y esmero, en esta tierra bendita de misión.

Pandemia y Misión…

En nuestra parroquia San Isidro Labrador de la ciudad de la Paz,  hemos atendido a nuestra gente. Las celebraciones de la Santa Misa y pocos bautismos los hemos celebrado con los protocolos de bioseguridad, siempre cuidándonos y protegiendo a nuestra comunidad parroquial.

La generosidad de algunas familias, se ha  hecho presente en el cuidado y atención de los sacerdotes misioneros que trabajamos en esta Parroquia. Nos hemos sentido bien en cuanto a la solidaridad y apoyo de nuestro feligreses y a la vez hemos podido ayudar a algunas familias de bajos recursos económicos.

En esta cuarentena se ha podido realizar varios trabajos en la casa parroquial con la ayuda del padre Pedro Higinio Silva González mxy , y hemos fortalecido la convivencia , oración y fraternidad.

Los misioneros mxy, familias y Laicos mxy que han pasado por nuestra parroquia, los hemos recibido bien y han dejado sus huellas y su servicio generoso inolvidable.

Sea esta nuestra experiencia, para compartirla y animarnos mutuamente en el servicio alegre y gozoso del Evangelio en estos momentos, de falta de recursos económicos, de desempleo, de pocas visitas a los hogares, pero de mucho afecto aún en la distancia. Veo que el sentido de la solidaridad caritativa se ha incrementado en estos meses largos y difíciles por las cuales pasan nuestras parroquias y familias.

Sea esta nuestra misión permanente:

Nuestro empeño, por tanto, según el Venerable Miguel Ángel  Builes, ha de ser: obrar como obraría Cristo que habita en cada uno de nosotros y  nos quiere hacer otros Cristo: en cada acción, en cada momento de nuestra vida, en todo lugar y en toda circunstancia que se nos presenten hemos de decir: no quiero vivir yo este instante, ni quiero realizar esta acción, ni quiero tener estos pensamientos, estos deseos, estos internos sufrimientos, sino que viva él en mi, que piense él, que desee él, que sienta él, y que obre él en mi.  Seamos Cristo interior y exteriormente. MTE.33

P. Omar de Jesús Marín Arboleda mxy
Misionero en Bolivia

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