Otra Navidad con los Dene

Terminando la Asamblea General de nuestro Instituto regresé a New York dos días para organizar documentos de la Oficina de Animación Misionera y luego continué mi camino de regreso a la Misión de Navidad en Sahtu Region en Los North West Territories en Canadá.

Regresar ha sido una experiencia maravillosa. Recordar algunos nombres: Naiya, Snow bird, Kira, Napachi, Avaya. Recibir abrazos! Escuchar frases como: “cumplió su promesa de regresar”, “El Señor lo ha traído de regreso”, “ahora si se quedará con nosotros?”, me ha producido inmensa alegría y reavivado el cariño por esta misión en la que me gustaría servir y pasar los últimos años de mi vida misionera.

Esta ha sido mi segunda Navidad allá. Regresar ha sido posible gracias a muchos factores que se han conjugado. Primero la generosidad de nuestros hermanos Dene, que me aceptan para venir a compartir estas comunidades la Navidad, generosidad de Scarboro Foreign Missions que aceptan pagar mis pasajes desde New York hasta Yellowknife, generosidad de Mons. Jon Hansen, Obispo de Mackenzie & Fort Smith y muy especialmente la generosidad de la comunidad de la Parroquia de Nuestro Salvador en New York, que es la comunidad que me envía.

Mi nueva misión como encargado de la Oficina de Animación Misionera en los Estados Unidos, implica el estar en la Parroquia de Nuestro Salvador y ayudarle a Tulio, quien es el Párroco a acompañar a esta comunidad cristiana.

Tulio y la comunidad de nuestro Salvador, han aceptado que durante los tiempos de Navidad y Pascua podamos prestar un servicio misionero en la Diócesis de Mackenzie & Fort Smith. En diciembre fui yo y en Semana Santa irá Tulio. Rogamos por el día que le corresponda a Ramiro, quien por estos años está estudiando y viviendo con nosotros.

La comunidad Dene en las 5 misiones: Deline, Tulita, Norman Wells, Fort Good Hope y Colville Lake, han sostenido durante estos últimos 26 años su fe, por la fuerza del Espíritu Santo y por la entrega total de los mayores a dar testimonio de vida cristiana, rezar el Rosario todos los días en casa y los Domingos en la Iglesia y recibir la Sagrada Comunión, pues no tienen un Sacerdote Misionero o diocesano que los acompañe. La hermana Celeste, quien va a cumplir 30 años de servicio en Tulita, es la única que ha quedado acompañando al pueblo Dene después de la muerte del último misionero de los Oblatos de María Inmaculada que murió en esta región.

Es una misión dura y difícil, pero la recompensa es el corazón hermoso de los Dene, las Auroras Boreales, la Naturaleza y la abundancia de caza y pesca. Son muchas las comunidades religiosas y misioneras que nos beneficiamos del programa de Mission Appeals en Canadá, pero de todas estas comunidades no hay ninguna que generosamente ofrezca un equipo misionero para esta Diócesis y para estos pueblos Indígenas. La Parroquia de nuestro Salvador toma la iniciativa y desde ya oramos para que el Nuevo Superior y el Nuevo Consejo Central miren con misericordia y con “celo ardiente hasta el sacrificio” esta necesitada región.

Juan Solórzano M. mxy
Misionero en Estados Unidos

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