Sembrando esperanza y fe en la tierra de muchas aguas

P. Hernán Arboleda G mxy

P. Hernánn Arboleda G mxy

A un lugar se llega con diferentes motivaciones y cada persona lleva una razón especial y muy particular. Arriban diferentes intereses y muchas preocupaciones. El Guainía es una región ubicada en el sur oriente colombiano, hace parte de la orinoquía y de la amazonía. Es un terriotorio selvático. Guainía quiere decir “tierra de muchas aguas”.  Si, este precioso líquido es abundante, en los  majestuosos ríos que lo recorren de occidente a oriente y de norte a sur; además son muchas las lagunas y caños que hay en todo el territorio departamental. Las vías de comunicación son las fluviales que se hacen fáciles en el invierno, no así en el verano porque se merman los caudales y existen muchos raudales o cachiveras que obstaculizan la navegación y  en segundo lugar, el transporte aéreo que no es muy abundante, con la particularidad de que es muy caro; no hay carreteras. Es de anotar que esta región, como toda la extensión de los llanos orientales y la selva en general, ha sido zona de conflicto o presencia guerrillera por muchos, muchos años; además ha sido una región con donde han abundado los cultivos ilícitos.

La Iglesia católica hace presencia mediante el Vicariato Apostólico de Inirida, que está conformado por todo el Departamento del Guiania, 64 mil kilómentros cuadadros aproximadamente y la parte sur del departmento del Vichada, sumando en total 86 mil kilómentos cuadrados. La población del vicariato es de 34.000 habitantes aproximadamente, de ellos 80% de indígenas de diferentes etnias, unas 12. Religiosamente hablando el 85% es evangélica de distintos grupos; dominando entre los indigenas el grupo de las Iglesias Bíblicas Unidas, conformado por la misionera evangélica de origen alemán y nacionalidad americana, Sofia Müller, quien llegó a la región, antes que los misioneros católicos, en la década del 40.  Las Iglesia católica es minoria.  En Inírida, la capital, hay más de 24 iglesias en funcionamiento, en una población de 16 mil habitantes. Entre la población, que se llama“colonos”, o sea quienes llegan del interior, hay grupos significativos de evangélicos, formados con diferentes intereses, fácilmente se dividen y se dedican al proselitismo intenso y agresivo.

La población vive en su mayoría del empleo oficial; unos pocos comerciantes. Pocas fuentes de empleo. La población estudiantil es muy numerosa. La  situación de los hogares es dificil, muchos son fruto de la unión libre. Se empiezan a formar bandas juveniles y el consumo de droga empieza a afectar a los sectores más pobres y a los jóvenes. Llegan muchos empleados del interior. Ultimamente ha surgido un  clase dirigente de personas nacidas allí mismo, muchos de ellos fruto del mestizaje, se preparan profesionalmente en el interior y regresan.  El costo de vida es muy alto. La corrupción es muy elevada. Ha llegado mucho, muchísimo dinero, oficial y privado, para la administración y el desarrollo de este territorio, pero un alto porcentaje se ha malgastado, no debería haber necesidades en 52 años de vida administrativa autómona que tiene el Departamento.

Un misionero llega con la fuerza del evangelio, apoyado en lo que dice Jesús, “vayan y proclamen que el reino de los cielos está cerca.  Sanen a los enfermos, resuciten muertos, limpien a los leprosos, expulsen a los demonios.  Gratuitamente han recibido, gratuitamente deben dar” (Mt 10,7-8). Esta es la motivación que impulsa ese quehacer diario de ir y venir por la selva y lugares recónditos de esa inmensa geografia. Son muchos los padecimientos de la comunidad en sus diferentes situaciones, sin distinción de credo o color político. En este pueblo pluricultural y plurireligioso, es la fuerza de Jesús la que lleva a permencer allí, buscando con la Palabra y las obras en todo sentido, hacer realidad lo que el Señor pone en las personas de buena volutad que se acercan al quehacer que la Iglesia realiza en sus diferentes trabajos, tanto de evangelización como tal, formación sacramental, litúrgica y práctica cristiana, como a la acción social, desde la administración de la educación en los lugares más alejados y financiada con dineros oficiales, y otros frentes desde la pastoral social y caritativa, con sus programas de inclusión, que en unión de muchas personas se llevan a cabo, buscando la promoción integral de la persona.

Niña indígena, Inírida

Niña indí­gena, Inírida

Estar con el hermano, hijo de Dios y poderle animar con la Palabra del Señor y sacramentalmente, así como acogerlo y apoyarlo de diferentes maneras, hace que allí esté la fe que conforta, germine la vida digna y se construya una realidad más globalizante y desde ese servicio, animado por el Señor Jesús, y en la vivencia de una comunidad de hermanos se pueda hacer realidad esta experiencia de fe, gracias a la promesa del Señor Jesús, que no deja de cumplirse: “Yo estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” (Mt 28,20b).

3 pensamientos sobre “Sembrando esperanza y fe en la tierra de muchas aguas

  1. María Emma Muñoz M

    Soy testiga como habitante de Inirida de esta hermosa labor desarrollada x ustedes a favor de la comunidad del Guania y de tanto bien q han hecho a esta población.
    Gracias x ser misioneros y q Dios los siga bendiciendo.

  2. Elvia de Salazar.......digno reconocimiento a los Misioneros Javerianos de Yarumal, cumpliendo una excelente labor en esta bendecida TIERRA DE MUCHAS AGUAS, gracias por la ofredosa labor que con laa bendicion de Dios, cumplen en esta hermosa

    Digno reconocimiento a los Misioneros Javerianos de Yarumal, excelente labor que cumplen es esta TIERRA DE MUCHAS a lo largo y ancho de este Departamento con la bendicion de DIOS.

    1. Guillermo Henao

      Que el senor Los siga bendiciendo y derramando Su espiritu Santo sobre cada uno de Los misioneros javerianos de yarumal y Los fortalezca Para seguir cumpliendo la micion que dios les ha encomendado

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