Con horror la humanidad vio y vivió la «shoah» o “el holocausto” como una eliminación sistemática de millones de personas. Judíos, gitanos, prostitutas, inmigrantes, católicos, personas gay, habitantes de la calle, entre otros. Sorprende que personas con discapacidades físicas fueran igualmente eliminadas en orden a sostener la ideología de la “supremacía aria”. Las familias de entonces escondían sus familiares con síndromes de Down, diversos tipos de parálisis, ciegos, retardos mentales, etc. El movimiento nazi es visto desde entonces como una ideología contraria a la humanidad. Lo inhumano en su crueldad apareció como un área no bella de la humanidad y mostró hasta donde es capaz de llegar el ser humano, cuando pierde el sentido de la dignidad humana, y desde la perspectiva teológica cuando la idolatría de la raza desplaza al Dios creador.
Pero si hay hombres que pueden llegar tan bajo, también hay otros que brillan por su sentido de humanidad. En Jesús, el crucificado excluido se hizo evidente la presencia de Dios. La muerte de Jesús lleva como causa el valor de toda vida humana. Podríamos recorrer todos los textos donde Jesús se pone del lado de personas discapacitadas: ciegos, sordos, mudos, cojos, epilépticos, leprosos, depresivos, lisiados, en donde se percibe que toda dolencia o límite no es ajena a su humanidad. En la tarde de sanaciones en Cafarnaúm Marcos dice que a todos los curó. 1, 34.
Lo que le falta a la supremacía nazi o a la supremacía blanca, es el movimiento de la compasión radical presente en Jesús. Movido de compasión a todos curó. Jesús activa un movimiento de compasión que alcanza todos los recodos de la vida humana. Los pobres y humildes, los que lloran, los enfermos, los lisiados, los sin tierras, los marginales y enfermos, los que cargan la limitaciones físicas y mentales son alcanzados por este movimiento de la misericordia. Las nuevas comunidades del movimiento social de Jesús comprendieron que los marginales por fin estaban siendo ensalzados por Dios y las antiguas profecías se estaban cumpliendo ya. Por lo tanto, si nuestras comunidades cristianas no son compasivas olvidan aquello que le fue más esencial a Jesús y a las primeras comunidades. Es a través de ellas que se sentía la novedad de la irrupción del Reino de Dios como una mentalidad positiva del valor de todo ser humano.
Por muchas circunstancias algunas culturas han visto una persona discapacitada como un castigo, o peor aún una vergüenza social que había que esconder. Apenas se sabía de su existencia. Una nueva visión se impuso valorando al ser humano encarnado en cualquier situación que le corresponda vivir y nos vuelve a todos corresponsables los unos de los otros. El discapacitado físico-mental como nunca está llamado a reencontrarse en su humanidad. Las comunidades cristianas están invitadas a visibilizarlos en su seno y a darles su puesto, su lugar y su dignidad.
En mayo del año pasado fui contactado por Marcelino y su esposa Carmela y me hablaron de Ronny. Un niño de 12 años con una atrofia muscular, que lo ha llevado cada año a pasar una operación de la columna para lograr sostener su tronco y cabeza. El expresó a sus padres el deseo de recibir la Primera Comunión. Marcelino y Carmen fueron sus catequistas y padrinos. Lo prepararon una vez por semana. Por no aguantar físicamente una misa de Primeras Comuniones, celebramos una corta misa para él donde recibió al Señor Sacramentado. Esta fue una ocasión especial de mucha alegría para él, su familia y la Comunidad Cristiana de fe de Alto Michigan lo visibilizó de tal manera que nos marcó a todos. En las confirmaciones últimas de San Pedro y San Pablo Ionia Michigan, en noviembre de 2018 llevamos a Esmeralda a recibir la plenitud del Espíritu Santo. Esmeralda de 17 años. desde su nacimiento quedó con una parálisis general. Nunca ha hablado y pasa su vida en una cama rodante. Ella sólo abre sus ojos y por ellos alcanza una comunicación con sus padres y los suyos. Bautizada desde bebé, nos decidimos a darle la Confirmación. Su ser humano más profundo fue lleno de la presencia del Espíritu de Dios que dignifica y recrea siempre la faz de toda creatura. El hecho mismo que la vida palpita en ella y al no saber hasta dónde llega su conciencia la vuelve un tabernáculo donde la Eucaristía la puede inhabitar como un acto permanente de adoración.
Las comunidades cristianas podemos visibilizar mucho más las personas discapacitadas. El proceso implica educar en la compasión a las comunidades cristianas, expresadas en la solidaridad y en la recuperación del don que guarda en sí un miembro discapacitado. Su discapacidad es tesoro y don en la medida en que nos invita al valor de la humanidad, y su rostro nos ayuda a entender los límites de nuestra humanidad y cómo nos deben marcar.
Ronny y Esmeralda y muchos más son un regalo para sus padres y hermanos y todos afirman que sin estos hijos ellos no serían lo que son hoy. ¡Su presencia tiene una razón de ser!
Ninguna supremacía racista y de pureza se puede sostener de pie frente a comunidades humanas tocadas por el don de la compasión, que acogen en su seno toda situación que limita lo humano. En países de Europa del norte ya no hay personas con el síndrome de down. Una selección de quien puede ser humano y quien no, es de por sí una forma de supremacía, de selección y finalmente un cierre sobre toda forma de vida. Sin compasión el ser humano se pierde.
Oscar Londoño Builes mxy