Barsaloi, el pueblo más limpio del distrito Samburu

África es un hermoso continente con variados paisajes y exóticos lugares. Lamentablemente tanta belleza se ve amenazada por la contaminación y los monumentos de basura en grandes ciudades y pequeños pueblos. La falta de higiene deja mucho que desear no sólo en África, sino en muchos lugares del planeta. ¿Qué hacer cuando el lugar en donde uno vive y trabaja se va llenando de plásticos y desechos y no hay autoridad ni voluntad para que la situación mejore?

Yo no puedo cambiar el mundo, pero si puedo ayudar para que el lugar en donde vivo mejore. El ejemplo empieza por casa. En Barsaloi, norte de Kenia, iniciamos una campaña de lo pequeño a lo grande; desde dentro hacia fuera; del caserío al distrito. La autoridad empieza con el ejemplo. Cada mañana los dos o tres empleados de la misión inician sus labores recogiendo toda la basura de la misión y alrededores. La misión siempre luce limpia y muchas veces me he sumado a esta labor de recoger basuras. Los sábados, las personas más pobres que van a pedir alguna ayuda de comida a la misión, también los invitamos a que hagan algo por la comunidad y recojan plásticos y desechos.  En las celebraciones con la comunidad iniciamos una campaña de amor por Barsaloi. Cada domingo no solo invitaba a la gente a repetir con entusiasmo el lema de la misión: Yo soy la Iglesia, nosotros somos la Iglesia. Involucramos luego a la gente en la campaña Yo amo a Barsaloi, nosotros amamos a Barsaloi. Varias veces durante el año motivamos a toda la comunidad a recoger la basura del caserío, a limpiar e incluso a pintar sus pequeñas casitas.

Recuerdo que en varias oportunidades después de estar limpiando y recogiendo la basura del caserío, me tocó retar a grupos de ancianos que jugaban su tradicional karata, un juego de habilidad muy popular en esta zona del África y en donde los viejos se entretienen y a veces la emoción los lleva a discutir e incluso hasta pelear. Me acerqué a los jugadores y los invité a ponerse de pie y colaborar en la limpieza del pueblo. A algunos no les gustaba mucho, pero viendo al padre sudando e incluso limpiando la letrina pública construida por la misión, suspendían el juego y colaboraban en la limpieza comunitaria. Luego los mismos ancianos disfrutaban la belleza y la transformación del caserío y se sentían orgullosos.

Otra iniciativa que nos ayudó bastante fue la distribución de vallas metálicas pintadas por nuestro artista de Barsaloi Nterito Lenaigeromurua. En los cruces de caminos hacia las veredas, la gente y de una manera especial los conductores y visitantes, leen: Un pueblo limpio, es un pueblo sano. También se informa la distancia y el nombre de la vereda. En Barsaloi se les da la acogida a todos con el letrero: Bienvenidos a Barsaloi, el pueblo más limpio del distrito samburu. Cuando algunos visitantes tienen sus reuniones en Barsaloi, los recibía con este mensaje. Inmediatamente los samburus contestaban con un aplauso ensordecedor. Logramos levantar la autoestima de la comunidad y la higiene mejoró muchísimo, no solo en Barsaloi sino también en las veredas. Algunas veces visitaba los campamentos de los samburus y cuando observaba el esfuerzo y la limpieza de sus habitantes, los felicitaba al final de la Eucaristía y les ofrecía algún premio de estímulo. La gente me decía: Padre, ¿cuándo va a ir a nuestro campamento y visita nuestras casitas? Una señora en la vereda de Opiroi motivaba a su familia a limpiar el campamento y a recoger la basura. Un niño le dijo: -“Usted ya se cree el Padre Jorge”… El ejemplo de Barsaloi también ha traspasado las fronteras, y otros lugares han adoptado el ejemplo de este caserío en el corazón del distrito samburu, en el norte de Kenia.

Durante muchos años la misión de Barsaloi y la diócesis de Marsabit, y desde el 2001 la diócesis de Maralal, han promovido mejores fuentes de agua para las comunidades del semidesierto del norte de Kenia. Durante muchos años utilizamos un generador para bombear el agua desde el pozo del río hasta los tanques de la misión. El mantenimiento en combustible, aceites y mecánicos afectaba no sólo nuestro exiguo presupuesto sino que el ruido y contaminación también afectaban la vida del pacífico y exótico paraje del semi desierto africano. A mediados del año 2015 logramos instalar paneles de energía solar para bombear el agua hasta los tanques de la misión. Este proyecto patrocinado por Corinne Hofman, la autora de la Masai Blanca, y gran amiga de la misión de Barsaloi, ha sido una bendición. Cada día recibimos más de cinco mil litros de agua, no contaminamos ni producimos ruido. La energía solar es una bendición. Ésta nos ha permitido dejar atrás el uso del kerosene y los cilindros de gas para la pequeña nevera de la casa y el dispensario. La energía solar la utilizamos en la misión para todo, incluso para el refrigerador y congelador.

El Papa Francisco en su encíclica Laudato si, nos ha invitado a cuidar nuestra casa común y a ser responsables con la salud del planeta, obra creadora de Dios.

¡Qué bueno que todos colaboráramos en este servicio de amor a nuestro planeta y disminuyéramos el uso de plásticos y desechos contaminantes!…

Estados Unidos es el país del consumismo y el desperdicio. Me da mucha tristeza cuando observo que en los restaurantes de comidas rápidas la gente desperdicia paquetes de servilletas. Si con una o dos servilletas es suficiente, ¿por qué algunas personas tiran a la basura paquetes de diez servilletas o más?

En baños públicos algunos desperdiciadores creen que tienen manos de elefantes y sacan rollos de toallas. No sé si algunas mujeres creen que tienen manos de jirafas y desperdician demasiado. Más desperdicio de servilletas y toallas, significa que hay que cortar más árboles para satisfacer a una población inconsciente e ignorante en el respeto del planeta. El desperdicio de comida es impresionante en muchos lugares del mundo, mientras que en otros lugares la gente busca entre los desechos algo para alimentarse. El maíz, originario de América, es alimento básico para mucha gente. Hoy los vehículos en varios países industrializados se mueven con combustible producido del maíz o aceite vegetal, mientras muchos pueblos no tienen cómo alimentarse…

¿Será más rentable ir a buscar agua a otros planetas que cuidar las fuentes de agua de nuestro planeta?

Lamentablemente, el medio ambiente nos da lecciones. Si no aprendemos por las buenas, todos pagaremos las consecuencias. Las multinacionales formadas por inversionistas, muchos sin alma y corazón, destruyen y contaminan sin consideración en muchas partes del planeta con el fin de ganar y acumular ganancias. Al final, se llevarán en sus ataúdes todo lo acumulado y dejarán desolación y muerte en muchos países del mundo.

Jorge Iván Fernández López, my

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