El Obispo Builes, Signo de contradicción

El periodista Gustavo Ospina Zapata, en El Colombiano del 22 de mayo, en la sección RELIGIÓN-NOTICIA, publicó un artículo dando una noticia confusa y con datos incorrectos, de que el Papa Francisco había dado el decreto de beatificación de Monseñor Miguel Ángel Builes.

El Papa, lo que anunció fue la VENERABILIDAD del Prelado en mención, o sea, un escalón más en el proceso a los altares.

Con esta noticia, empezaron a surgir comentarios de toda clase, como en un campo de trigo que aparece también la cizaña.

Yo también quiero meter mis manos, no para polemizar, sino para ubicar el problema en su sitio y tiempo histórico de Colombia.

LA CARA POLÉMICA. Dice el autor en mención: “Monseñor Builes fue polémico y criticado, pues desde sus pastorales y el púlpito proclamó el odio contra el Partido Liberal y todo lo que le representara”. Esta aseveración es totalmente falsa, es sencillamente una calumnia.

Yo diría así: Desde sus pastorales y el púlpito, proclamó y defendió la doctrina de la Iglesia y señaló los errores y pretensiones de las doctrinas filosóficas del liberalismo. Como consecuencia nefasta de su predicación, surgieron los odios y las luchas fratricidas entre los dos partidos tradicionales.

Repasemos un poquito la historia:

Entre los años 1920 -1930, el partido conservador ostentaba el poder en Colombia. Al finalizar el mandato el Dr. Miguel Abadía Méndez había perdido el prestigio como consecuencia de la crisis económica mundial y de malos manejos de sus colaboradores, entre otros. Resultó que para las próximas elecciones, el partido conservador se presentó dividido. Un grupo conservador del Congreso presentó al General Alfredo Vásquez Cobo, y otros, al Dr. Guillermo León Valencia. Ambos candidatos tenían un respaldo aparentemente igual.

“Entonces los congresistas conservadores optaron por apelar al Arzobispo Primado de Colombia, Monseñor Ismael  Perdomo, quien recomendó al General Vásquez Cobo; pero la primera voz discordante entre el episcopado colombiano, fue la del arzobispo de Medellín, Monseñor Manuel José Caycedo. Así se cumplió lo del Evangelio: “Todo reino dividido va a la ruina”. Y de esta manera, el partido conservador entregó, en bandeja de plata, el gobierno, al partido liberal.

CONFERENCIA EPISCOPAL, año 1924.

Los obispos de Colombia eran, en esa época, 21. Estaban muy preocupados por la situación económica del País y por los últimos acontecimientos políticos. Veían el retorno del liberalismo al poder y tenían muy presente la cruel persecución que este partido había proporcionado al clero y a la Iglesia, en el siglo pasado.

Además de estas preocupaciones, tenían ante sus ojos una Circular del Directorio Liberal, en la cual se consignaban principios filosóficos y se daban consignas reproduciendo las antiguas posiciones del liberalismo radical.

Los obispos, reunidos en Conferencia Episcopal, resuelven emitir un severo documento que tiene como finalidad alertar a la nación sobre el peligro que sobre ella, se cierne.

Los principales puntos del documento, son los siguientes:

  • Manifiestan que están reunidos en un ambiente de serenidad y armonía, pidiendo al Espíritu Santo les ayude a orientar a su pueblo para el progreso de la Iglesia, el bien de las almas y el interés de la Patria.
  • Denuncian la aparición de fuerzas enemigas que quieren destruir o aminorar el influjo de la Iglesia, impugnando dogmas, pervirtiendo la moral y atacando a la jerarquía y al clero; y al pueblo, imponiéndole obligaciones contrarias a la conciencia.
  • Denuncian cómo el liberalismo ha apoyado siempre, últimamente en forma pública y ostentosa, a las logias de Bogotá, lanzando ideas contrarias a la Iglesia.
  • Expresan los obispos que la Circular del Directorio liberal pretende hacer creer que ese partido es respetuoso de la religión, pero sostienen que el llamado “clericalismo” es el verdadero enemigo de la democracia.
  • Hacen una densa y patética síntesis de los agravios infligidos a la Iglesia, a partir del año 1849.
  • Protestan por los gérmenes del mal que se siembra en la juventud, cuando se implanta la enseñanza sin Dios, como medio de arrancar de los jóvenes la fe y las prácticas religiosas.

Terminan el Documento con la siguiente DECLARACIÓN:

“1- La Circulas # 1 del Directorio Nacional del liberalismo, contiene aserciones que no pueden aceptarse como expresión de un partido meramente político, sino como una manifestación evidente de una secta anticristiana.

2- A ningún hijo de la Iglesia, sea cuales fueren sus opiniones políticas, le es permitido adscribirse a una secta, llámese como quiera, aliada o no con las logias masónicas, que profese directa o indirectamente doctrinas o prácticas reprobadas por la Iglesia, como las contendidas en la Circular del Directorio Nacional del liberalismo”.

(Conferencias Episcopales de Colombia. Tomo I, pg. 361, Ed. El Catolicismo, Bogotá, 1956. Citado por Osorio Jaramillo OSCAR en su libro Miguel ángel Builes Un Profeta del Acontecer Nacional)

Esta era la primera vez que Monseñor Builes estampaba su firma como miembro del episcopado colombiano. Era el más joven del grupo y recientemente nombrado obispo.

Conociendo su fogosa personalidad y su firme entereza, comprendemos cómo su firma, rubricada en este trascendental documento, lo va a marcar y va a ser el punto de referencia para las batallas que librará en sus 58 Pastorales, en las cuales adoctrinaba a su pueblo y lo defendía de todos los errores y acechanzas del mal.

De esas 58 pastorales, seis las dedicó a condenar al Liberalismo; siete, al Comunismo; tres a la Masonería; siete, a Errores contemporáneos; diecisiete, a Temas Morales; once a La Iglesia y sus Derechos; cuatro a Cristo y la Eucaristía; tres, a la Santísima Virgen.

¿Quién era entonces este desafiante luchador?

“Presentamos un testimonio de total credibilidad: el Profesor Luis López de Mesa, quien fuera una de las inteligencias más singulares del país y cuya ideología está bien distante  de la de su paisano Mons. Builes. Decía de él: “Miguel Ángel es un apóstol. Esta es su verdadera personalidad. Algunos oportunistas han querido aprovecharse de sus escritos para hacerlo aparecer como un jefe político. La intención suya ha sido distinta: defender lo que tenga relación con su oficio pastoral en la Iglesia, no hacer campañas; pero los oportunistas lo han aprovechado como trampolín para sustentar posiciones”.

(Miguel Ángel Builes, Un Profeta del Acontecer Nacional, pg.33)

Antes, siendo párroco de Remedios, una población con todos los vicios y males de  los pueblos mineros, había afilado la espada de su palabra para anunciar y denunciar en su periódico “LA ESPADA”

También demuestra su carácter bélico y enérgico en la frase que acuñó en su escudo: “Pelea las buenas batallas de la fe.” (I Tim. 6, 12)

Por último, su mismo nombre MIGUEL, le ha dado ese sello de luchador y defensor de los derechos de Dios.

Ojalá que los detractores y enemigos de Mons. Builes, conocieran un poco más de la personalidad, actividad y sentimientos del que va camino a los altares.

Bernardo J. Calle O. mxy.

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