Mi vida contada en un pantallazo…
Nací en un municipio de tierra fría, Belmira Antioquia el 24 de Agosto de 1933. En una familia conformada por mis padres y 10 hermanos, no sobra destacar que era un hogar muy religioso donde el Santo Rosario no podía faltar todos los días, y la misa dominical era infaltable. Estudie en la escuela de niños, hasta el año 1946. En Enero de 1947 entre a hacer el Bachillerato en el seminario de misiones de Yarumal y posteriormente allí mismo estudie la filosofía y la teología. Fui ordenado sacerdote misionero el 27 de septiembre de 1959.
Mi primera obediencia fue ir a trabajar a la prefectura apostólica del Vaupés. Aquí empezó el Cristo a padecer dirían los científicos, yo solamente decía: ¿Que podre hacer con tantos retos?. Empese mi vida con estas comunidades y me di cuenta que los indígenas de esta región estaban esclavizados en la explotación del caucho, mina de riquezas para muchos aventureros colonos del momento.
Sumergido entre la selva, cada dia que pasaba, comprendia que el pensamiento indígena era totalmente distinto al que estamos acostumbrados los blancos, su modo de ver el mundo y toda su cosmogonía era totalmente diferente. Entre mis adentros pensaba la mentalidad de nosotros los blancos es una mentalidad de colonizadores, que muchas veces empobrese la dignidad de estos pueblos, impresionado pensaba estos indígenas son ricos con su selva, con su cultura, los ignorantes en el conocimiento de los ríos y de la selva somos los que llegamos de fuera.
Aquí surgia una cricis, o mas bien un reto que me hacia comprender que el bagaje de conocimientos que teníamos como misioneros no eran suficientes para evangelizar estas tierras y culturas, llavar a Jesús como nosotros creiamos no era la clave, no habia mas de otra que dejar muchos conceptos, discursos y pensamientos atrás y empezar de cero con el aprendizaje de la lengua clave para todo misionero, el aprendisaje de la lengua es la puerta que se abre al conocimieto de cada cultura.
Mi ser gritaba que debia estar mas cerca de los indigenas, de ellos, los marginados eincomprendidos del Evengelio, hacer escuela de encuentro, compartir su saber y el mío, de poner al servicio mis agilidades, como albañil, enfermero, sacamuelas, mis experiencias agrícolas y mi alegría. En este caminar, siempre procure dar lo mejor de lo que sabía, asi fui aprendiendo que si no los amaba con todo el corazón, no los evangelizaba y no podía vivir con ellos. En la misión había momentos de soledad, de frustraciones, de grandes equivocaciones, pero puedo decir que todo esto sirvio para ser un buen discipulo al servicio de Dios, al fin y al cabo El (Dios) era el autor en este caminar, porque si El señor no está con nosotros, no producimos frutos de vida.
Con el paso del tiempo goce mucho viendo los cambios que se vivieron en esas comunidades: Primero con el congreso indígena en el año 1972 que organizamos en el Internado de María Reina con la participación de todas las comunidades existentes: de Teresita, Piracuara, Montfort, Wacaricuara, villa Fátima, Querari, Cuduyarì. Con los indígenas Tucanos, Cubeos, Wananos, desanos, Piratapuyas, Barazanas, en donde ellos mostraron sus dolores de esclavitud por parte de los caucheros y en donde se pusieron firmes para liberarse de esa esclavitud. La redención, la propicio artesanías de Colombia, quien es ofreció comprarles toda clase de artesanías.
Un segundo paso que se dio muy importante, fue la organización indígena, con el CRIA (Comunidad Regionla Indigena del vaupes). Un grupo de indigenas del Vaupes, fueron a conocer la organización indigena del Cauca, y con esa experiencia iniciaron su orgniacion y su participacion politica.
Un tercer cambio que se dio en poco tiempo, fueron la construccion de escuelas en cada comunidad indígena de la región. La organización de estas escuelas en cada comunidad, nos obligó a crear la Normal Indigena del Vaupes, de donde hoy podemos decir la mayoría de los maestros de esas regiones son los mismos indígenas. En estos cambios se vio la mano de Monseñor Belarmino Correa Yepes, de los misioneros de esa época, y en especial del Padre Manuel Valencia.
Para no alargar mucho este cuento sin fin, aquí nombro algunas cositas acontecidas en mis 60 años de vida misionera. Puedo decir que recorrí varios pueblos prestando mis servicios de misionero: En el Vaupés, Guaviare y Guañía, trabaje hasta el año 1978. En el año 1978 pase a trabajar con mis negros de Buenaventura fue un trabajo hermoso gratos recuerdos con esa comunidad. En el año 2.000 pase a trabajar al Ecuador, allí junto con otros compañeros misioneros vimos la necesidad de trabajar con muchos pueblitos y en unas zonas en conflicto, buscando la independencia de su municipio el Cañar, como nosotros compartimos los deseos de esa comunidad, fuimos echados de allí como comunistas y pasamos a trabajar en Machala provincia del Oro. En el año 1987 volví a Colombia a trabajar en Cubara Boyacá y Tame Arauca, zona de mucha guerrilla y violencia, sufri mucho, junto a mis compañeros de comunidad fuimos amenazados muchas veces, nos vimos obligados a retirar a varios misioneros de la zona, por ser objetivo militar de la güerilla.
En el año 1995 pase a trabajar a Panamá, un trabajo arduo, porque la zona en la cual trabajabamos los misioneros era una zona de INVASIONES, en donde era necesario dar respuestas inmediatas, a la pobreza de los precaristas a través de la alimentación en comedores comunitarios, a los niños hacia falta contruirles escuelitas para su educacion, a las familias ayudarles a trazar sus pueblos, y construir los centros de culto para celebrar nuestra fe, tareas que las fuimos realizando poco a poco con la ayuda de Dios. En el año 2004 fui enviado a Cali a asumir la parroquia Natividad del señor en el barrio el Rodeo. En el año 2008 pase a trabajar a la ciudad del banco Magdalena. Y por ultimo en el año 2014 como dice el refran el que es caballero repite, regrese a Cali a trabajar 3 años más, de ahí en adelante he estado colaborando en Bucaramanga, Medellín, Cali y Panamá temporalmente. Puedo decir desde este escritorio que estoy contento y entretenido en mis lecturas hasta que despegue el ultimo vuelo.
A ustedes mis hermanos les digo, que en esta lucha misionera, he sido feliz, aprendí a orar fácilmente y a compartir con toda mi generosidad doquiera que la obediencia me mando, me mande y me siga mandando, amo a mi Instituto y pongo al servicio de la misión todas mis cualidades.
Tulio Alfredo Gómez mxy
Misionero en Inirida
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