Laicos Misioneros Ad Gentes

Tú puedes ser MISIONERO LAICO ASOCIADO A NUESTRO INSTITUTO DE MISIONES DE YARUMAL

Los Misioneros de Yarumal acogemos laicos, hombres y mujeres, que deseen compartir con nosotros la misión Ad Gentes.

Acogemos profesionales que deseen poner sus conocimientos y experiencias al servicio de los más pobres.

Puedes vivir una experiencia temporal con nosotros en América Latina, África o Asia.


Un momento de reflexión

 

“No obstante mi pequeñez, quiero recorrer la tierra, predicar tu nombre y plantar tu gloriosa Cruz… No quiero descansar mientras haya almar que salvar” (Santa Teresita del Niño Jesús)

“Mujeres y hombres, misioneros seglares que saben que el amor encarnado no será tan fácilmente arrancado de la tierra y que el mundo cansado de sufrir camina irresistiblemente hacia la unidad. Laicos misioneros que optando por el trabajo con los pobres saben que la base de toda actividad misional es la unión vital con Cristo”. (Mons. Gerardo Valencia Cano).

La Conferencia de Aparecida, en su análisis sobre la realidad que nos interpela como discípulos y misioneros, los Obispos hacen planteamientos sobre la situación sociocultural:

“… impacta, por tanto, antes que cualquier otra dimensión nuestra cultura y el modo como nos insertamos y apropiamos de ella. La variedad y riqueza de las culturas latinoamericanas, desde aquellas más originarias hasta aquellas que, con el paso de la historia y el mestizaje de sus pueblos, se han ido sedimentando en las naciones, las familias, los grupos sociales, las instituciones educativas y la convivencia cívica, constituye un dato bastante evidente para nosotros y que valoramos como una singular riqueza”. (D.A. 43).

“Por otra parte, la riqueza y la diversidad cultural de los pueblos de América Latina y El Caribe resultan evidentes. Existen en nuestra región diversas culturas indígenas, afroamericanas, mestizas, campesinas, urbanas y suburbanas. Las culturas indígenas se caracterizan, sobre todo, por su apego profundo a la tierra y por la vida comunitaria, y por una cierta búsqueda de Dios. Las afroamericanas se caracterizan, entre otros elementos, por la expresividad corporal, el arraigo familiar y el sentido de Dios. La cultura campesina está referida al ciclo agrario. La cultura mestiza, que es la más extendida entre muchos pueblos de la región, ha buscado en medio de contradicciones sintetizar a lo largo de la historia estas múltiples fuentes culturales originarias, facilitando el diálogo de las respectivas cosmovisiones y permitiendo su convergencia en una historia compartida. A esta complejidad cultural habría que añadir también la de tantos inmigrantes europeos que se establecieron en los países de nuestra región”. (D.A. 56)

“Estas culturas coexisten en condiciones desiguales con la llamada cultura globalizada. Ellas exigen reconocimiento y ofrecen valores que constituyen una respuesta a los antivalores de la cultura que se impone a través de los medios de comunicación de masas: comunitarismo, valoración de la familia, apertura a la trascendencia y solidaridad. Estas culturas son dinámicas y están en interacción permanente entre sí y con las diferentes propuestas culturales”. (D.A. 57)

“La cultura urbana es híbrida, dinámica y cambiante, pues amalgama múltiples formas, valores y estilos de vida, y afecta a todas las colectividades. La cultura suburbana es fruto de grandes migraciones de población en su mayoría pobre, que se estableció alrededor de las ciudades en los cinturones de miseria. En estas culturas, los problemas de identidad y pertenencia, relación, espacio vital y hogar son cada vez más complejos”. (D.A.58)

“Existen también comunidades de migrantes que han aportado las culturas y tradiciones traídas de sus tierras de origen, sean cristianas o de otras religiones. Por su parte, esta diversidad incluye a comunidades que se han ido formando por la llegada de distintas denominaciones cristianas y otros grupos religiosos. Asumir la diversidad cultural, que es un imperativo del momento, implica superar los discursos que pretenden uniformar la cultura, con enfoques basados en modelos únicos” (D.A. 59)

Queremos preparar misioneros laicos en la sensibilidad, en actitudes de respeto y valoración de “lo otro” como distinto y diferente pero cargado de valor y como “semillas del Verbo” y en el fortalecimiento académico. El laico tiene una papel muy importante en la misión Ad Gentes.

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