Misioneros de Yarumal en Asia, Caminando paso a paso

Celebrar 90 años de vida del Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal significa hacer un ejercicio de memoria viva; de recordar, como un “volver a pasar por el corazón”, la presencia de Dios en el peregrinar de este pequeño rebaño, este “grupo que busca al Señor”. Son tantos los nombres, los rostros y lugares que van haciendo que esta historia que juntos seguimos escribiendo como misioneros javerianos se convierta en prolongación de la gran Historia de Salvación. Lo que hace 90 años fuera un sueño utópico en el corazón de nuestro padre fundador, Monseñor Miguel Ángel Builes, hoy es una realidad que se sigue recreando cada día en la diversidad de los pueblos con los que compartimos la vida, en la sinfonía de idiomas que hoy nuestros misioneros hablan, y en el testimonio que, aún desde nuestra pequeñez y minoridad, seguimos compartiendo de este Jesús que nos llamó a proclamar el evangelio de la vida, desde nuestro “Jerusalén” (Yarumal) hasta los confines de la tierra.

Dentro de las páginas que han marcado hitos en este caminar como IMEY, es inevitable referirnos a uno de los rincones del mundo que, desde el inicio de este sueño utópico, sedujo el corazón de nuestro Fundador: El continente asiático. Un continente tan fascinante como desconocido para nosotros. Un continente donde el dinamismo y la pluralidad de culturas y religiones milenarias desafían las verdades y mentalidades de lo que hemos considerado como invariable y permanente. Nos tomó un buen tiempo como Instituto para encontrar el camino a este mundo en el cual Jesucristo no sólo quiere ser anunciado, sino que quiere ser “encontrado”. Lo que fuera una idea quijotesca se hizo realidad en Junio de 1995 cuando el Padre Omer Giraldo mxy pisó por primera vez tierras camboyanas. Después vinieron otros hermanos que, con generosidad y un ardiente deseo de adentrarse en el corazón de los pueblos de este extremo del orbe, comenzaron a hacer presencia de Iglesia y de Instituto en las misiones de Camboya(1995), Filipinas (1995) y, posteriormente, Tailandia (2005).

Hemos llegado al Asia como peregrinos ligeros de equipaje, quizás sin grandes organizaciones, instituciones de beneficencia, escuelas o centros, pero con un corazón ansioso de encontrarnos con el Señor en la vida y la cotidianidad de estos pueblos que, en idiomas diferentes y de formas diversas, nos hablan de una presencia nueva del Reino. Llegamos al Asia en realidad de minoridad, donde como cristianos somos el grupo más pequeño, para establecer un diálogo fraterno y constructivo con el Budismo (Religión predominante en Tailandia y Camboya) y con las religiones y formas de espiritualidad tradicionales. Llegamos al Asia para compartir la Buena Noticia de este Jesús que se hace servidor de los más pobres y sencillos, devolviéndoles su valor y dignidad, en medio de una realidad donde los sistemas de exclusión social y el dominio de unos pocos sobre la mayoría son normalmente aceptados.

Cómo no agradecer al Señor por la vida de quienes abrieron este camino para nosotros, quienes se arriesgaron a morir a su propio idioma, costumbres, alimentación, maneras de vivir la fe, para mostrarnos un sendero y una nueva manera de vivir la misión a quienes hoy hacemos presencia evangelizadora en Camboya y Tailandia. Cómo no recordar con nombre propio a los misioneros que han pasado por estas tierras, entregando parte de su tiempo y de sus años al servicio Misionero en estos países: Omer Giraldo mxy, Hernán Pinilla mxy, John Albey Muñoz (Misioneros en Camboya); Orlando Serrano mxy, Javier Osorno mxy, Germán Mejías mxy, Oscar Borda (Misioneros en Filipinas); Luis Arturo Villegas mxy, Marceliano Serrato (Misioneros en Tailandia). Cómo no orar por nuestros hermanos que hoy, después de muchos años de trabajo misionero y en nombre de nuestro equipo, continúan su formación permanente con miras de retomar su misión evangelizadora en Camboya y Tailandia: Pedro Gómez mxy que después de 16 años en la Prefectura Apostólica de Battambang adelanta estudios de actualización en Toronto, Canadá, y Luis Antonio Nieto mxy quien después de su ardua labor por casi 10 años en Mae Hong Son, Tailandia, se prepara para seguir sus estudios en España. Cómo no agradecer al Buen Dios por la vida del P. Juan Solórzano mxy, quien durante más de 20 años ha abierto caminos para la Iglesia Camboyana en la prefectura Apostólica de Kompong Cham, siendo testigo del evangelio de la vida en medio de los no cristianos, y que hoy se prepara para seguir sirviendo al Instituto en la Animación Misionera del pueblo de Dios.

Hoy seguimos escribiendo juntos esta historia en los diversos lugares de Camboya y Tailandia donde, Misioneros de Yarumal provenientes de Colombia, Ecuador y Kenia, hacemos presencia de Iglesia y luchamos por ser testigos del Reino de la Vida:

-Padre José Iván Campaña mxy, en la Prefectura Apostólica de Kompong Chan, Camboya.

-Padres Fernando Arley Arango mxy y Charles Ekuwam Lechipan mxy, en la Misión de Takaeo, Vicariato Apostólico de Phnom Penh, Camboya.

-Padres Luis Carlos Cano mxy y Carlos Eduardo Alfaro (Asociado proveniente de la Diócesis de Ipiales), en su proceso de estudio del idioma Khmer en la Prefectura Apostólica de Battambang, Camboya.

-Padre Juan Pablo Aguilar mxy, en la Misión de Chiang Kham, provincia de Phayao, Diócesis de Chiang Mai, Tailandia.

-Padre Andrés Felipe Jaramillo mxy, en la Misión de Lampang, Diócesis de Chiang Mai, Tailandia.

-Padre Sergio Mauricio Polanco mxy, en la Misión de Mae Hong Son, Diócesis de Chiang Mai, Tailandia.

El sueño se va haciendo realidad con la firme convicción que el anuncio del Evangelio de Jesús sólo es posible desde la vivencia de la misión compartida como familia, superando nuestros límites culturales y congregacionales para trabajar al servicio de las iglesias locales en las cuales servimos. Es allí donde reconocemos el aporte y la presencia de hermanos y hermanas de otras congregaciones y grupos eclesiales, sacerdotes diocesanos y laicos, con quienes hemos compartido la experiencia de vivir en comunidad, comunicando el don de nuestro propio carisma y enriqueciéndonos de la herencia espiritual de sus propias tradiciones y maneras de vivir la misión. En nuestra pequeñez hemos tenido la inmensa oportunidad de experimentar la universalidad de la Iglesia, que no trabaja para anunciarse a sí misma sino para dar testimonio del Reino de la vida, el Reino de Dios.

Pero indudablemente el gran pilar y la fuerza de nuestra ra presencia en este rincón del mundo es la oración que hoy se convierte en acción de gracias y alabanza. Desde el más humilde de los Rosarios ofrecidos por nuestras madres, padres, familiares y bienhechores hasta las oraciones de nuestros hermanos mayores en Emaús; desde las oraciones de nuestros hermanos en las distintas Misiones hasta todas las eucaristías celebradas en Sebuano, Tagakaolo, Thai, Khmer y Punong: todas las plegarias son ofrecidas al Señor de la vida en acción de gracias. El Señor ha sido bueno con nosotros y estamos alegres. Es nuestra firme convicción seguir este camino misionero con entusiasmo y gozo, fijos los ojos en Jesús, Aquel que es el sentido y motivación de nuestro ser y estar en el Asia. Les invitamos a que sigan orando y apoyando este proyecto, para que seamos muchos más los que demos testimonio de Evangelio en esta “Tierra prometida” que es el continente asiático.

Andrés Felipe Jaramillo Gutiérrez mxy
Misionero en Tailandia, Asia

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