Una espiritualidad sin manuales de uso

Sergiio Hincapié, Diócesis de Santa Rosa de Osos, Misionero en Kenia

Estar en el África es sin duda uno de los sueños de la mayoría de personas que, entre otras cosas, quieren vivir una realidad diferente a la suya por la diversidad de culturas, colores, sabores, olores… que se encuentran allí porque todo África encierra un misterio para quienes están y miran desde afuera. Como misionero, tengo que decir que estar en el África es estar en un “modo espiritual” que se apodera cada día y en cada momento del quehacer en medio de las comunidades. Sí, todo es espiritualidad en la misión, todo lleva a un mirar más allá y a un descubrir lo esencial.

En mis estudios de seminario se me había hablado todo el tiempo de lo que es la espiritualidad y de cómo ser espiritual y en mis momentos de academia y vida oración yo siempre busqué cómo fusionar estas dos realidades. Cuando llegué a una comunidad africana en la que todo huele a espiritualidad, saqué toda mi artillería, la que había adquirido en las aulas de clase y decidí poner en práctica todas aquellas teorías aprendidas. Para mi sorpresa y frustración, no lo pude hacer. Allí no estaban todos esos libros leídos ni todas las experiencias espirituales escuchadas, aquí las personas si bien están llenas de Dios, no conocen esos libros y esas historias con las que yo me había preparado en mis estudios; aquí las personas me mostraron el otro lado de la espiritualidad, la que es sin libros, sin teorías, la que hay que descubrir y vivir por sí mismos, esa espiritualidad que duele, que se siente en la carne, que se puede tocar, que muchas veces huele, que en definitiva, se vive.

En estos tiempos de crisis mundial donde, a pesar de no salir de la casa, he podido conocer  y contactar tantísimas personas, sigo descubriendo cuán grande y bueno es el mundo y en él todas las personas que con su alegría, generosidad e interés social hacen que muchos aquí en Barsaloi tengan una sonrisa nueva cada día, una esperanza de que algo mejor vendrá y una certeza de que no están solos.

Este tiempo en realidad ha sido lleno sorpresas y bendiciones ya que mientras todos los días el mundo presenta un caos nuevo, aquí se puede descubrir una bendición más, un nuevo rostro, una nueva necesidad, un sonrisa diferente, un lado positivo para ver la vida, una nueva espiritualidad que aunque no escrita en libros y desarrollada por grandes pensadores, está presente en la vida de los más de 250 niños y niñas con los que me puedo encontrar cada día, llamarlos por su nombre, balbucear su lengua y hasta adivinar que ropa llevarán puesta cada día.

En una comunidad en la que todo lo tienen en común, se puede leer Evangelio, vivir la Eucaristía y los valores del Reino porque todo con ellos es espiritualidad sin manuales, sin restricciones, sin rúbricas, ellos solo saben darse que es el secreto de toda espiritualidad.

NOTIMISION

 

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