“Parar, el creciente torbellino de asesinatos, actos violentos y amenazas”: Obispo de arauca

“Deseamos reiterar de nuevo nuestra cercanía y solidaridad con toda la población más afectada así como invitarlos a no desanimarse y por el contrario, a crecer en la esperanza de que todo puede ser mejor en El Señor”: es la exhortación de Mons. Jaime Cristóbal Abril González, obispo de Arauca, en su mensaje ante la compleja situación del departamento colombiano, situado en el noreste del país, en la frontera con Venezuela.

En su declaración, recibida por la Agencia Fides, el Obispo constata la reanudación del conflicto armado entre los grupos rebeldes, que ha causado víctimas y sufrimiento especialmente entre la población civil, lo que ha llevado a la agravación de la crisis humanitaria y social, con asesinatos selectivos especialmente de jóvenes, desplazamiento forzado de familias enteras especialmente en las zonas rurales, amenazas a los líderes, ataques con explosivos, quema de vehículos, entre otros.

Recordando las palabras del Papa Francisco en el encuentro de oración por la reconciliación nacional en Villavicencio en 2017, el Obispo destaca que “en situaciones como la que estamos viviendo, la primera sacrificada es la verdad”. Comunicados, vídeos, declaraciones cuya autenticidad no se comprueba, difundidos por los medios sociales, siembran la incertidumbre, la confusión y el miedo.

“Consideramos fundamental ratificar que la vida es sagrada, es un don precioso recibido de Dios y que a nadie le está permitido arrebatar a otro” subraya Monseñor Abril González, que continúa: “la dignidad de cada persona debe ser respetada, la población civil debe quedar al margen de los enfrentamientos y las hostilidades, se exige la aplicación del Derecho Internacional Humanitario”.

El obispo de Arauca se ha dirigido entonces a los protagonistas directos del conflicto, invitándolos a “pasar de la recriminación mutua…, a una reflexión propia, al análisis sereno de los acontecimientos, al afrontar la verdad y clarificar los hechos, a parar, a parar, el creciente torbellino de asesinatos, actos violentos y amenazas, a colocar en primer lugar el bien de esa población civil que dicen representar y defender”.

A las autoridades civiles les pide que “busquen salvaguardar la vida e integridad de la población”, así como concretar de manera integral planes de contingencia y ayuda humanitaria A la Comunidad Internacional les pide seguir ofreciendo su acompañamiento y apoyo a la población y a las estructuras organizativas.

Se pide a los miembros de las estructuras, a los líderes sociales y a todas las personas en general que sean prudentes, evitando comentarios imprudentes, acusaciones o denuncias que puedan poner en riesgo la vida de cualquier persona.

El obispo concluye: “Como Iglesia Católica de Arauca, fiel a nuestra misión, renovamos nuestro compromiso con la paz, la justicia y el bien de todos. Expresamos nuestra disponibilidad a poder aportar desde lo que nos corresponde, a la superación de la situación que estamos viviendo. Seguimos exhortando a todos a no dejar de rezar, invocando sobre todo el don de la paz”.

Según la oficina de la Defensoría del Pueblo, al menos 145 defensores sociales y de derechos humanos serán asesinados en Colombia en 2021. Entre ellos, 32 son representantes indígenas, 16 líderes campesinos y 7 sindicalistas. Desde la firma del Acuerdo de Paz con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) en 2016, los asesinatos contra líderes sociales no han cesado. La violencia que continúa en el país se atribuye a disidentes de las FARC, combatientes del Ejército de Liberación Nacional (ELN), narcotraficantes y grupos paramilitares que se disputan el territorio. Colombia es el mayor productor mundial de cocaína.
(SL) (Agencia Fides 18/01/2022)

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